domingo, 19 de septiembre de 2010

Día 3: Los testimonios de Elena y Adela Kamenetzky

Con la ausencia de los imputados Musa Azar, Tomás Garbi y Ramiro López, quienes permanecieron en un recinto cercano a la sala de audiencias, declararon Elena y Adela, madre y hermana de Cecilio durante la tercera jornada del juicio.
Rosa Elena Bulgarelli de Kamenetzky tiene 83 años y una fortaleza increíble. Después de 34 años pudo contar ante un tribunal la historia que primero la dictadura y después las leyes de impunidad condenaron al silencio. Profundamente conmovidos, los asistentes acompañaron a Elena y Adela en la reconstrucción del secuestro de Cecilio, los reiterados allanamientos a su domicilio y aquella única vez en que ambas  pudieron verlo en el SIDE, antes de que fuera fusilado por el grupo de tareas comandado por Musa Azar.    
Elena relató que el 9 de agosto de 1976 en  horas del mediodía irrumpieron en el comedor de su casa (de Catamarca y Roca) un grupo de hombres que se llevaron a Cecilio, de 18 años. Identificó a Tomás Garbi como el que comandaba el operativo ya que le había mostrando una credencial pero sin exhibir ninguna orden judicial. Elena contó que estuvieron dos días sin saber nada de Cecilio. Su marido recorrió todas las comisarías, hospitales hasta que un vecino le dijo que estaba en el Side.
Elena contó además que la tarde del mismo día del secuestro de Cecilio un grupo de gente “hizo un allanamiento donde revolvieron toda la casa, tiraban todo y se llevaron una máquina de escribir, libros, discos. Muchas cosas de valor que jamás devolvieron”. La mamá de Cecilio relató que durante su detención en el SIDE ella le llevaba ropa limpia pero no lo dejaban verlo. Una sola vez la dejaron pasar y pudo verlo dentro del Side, casi no pudieron hablar “estaba entre mucha gente, no pudimos hablar” dijo.  Ya en noviembre le dijeron que a su hijo lo había abatido en un “intento de fuga” 
Adela Kamenetzky
Adela ratificó lo dicho por Elena en cuanto al secuestro de su hermano menor. Identificó a Tomás Garbi al frente del secuestro de Cecilio y dijo que todos los integrantes del grupo de tareas estaban vestidos de civil y que se presentaron sin ninguna orden judicial irrumpiendo ensu casa. Relató cómo lo tomaron por la fuerza y se lo llevaron. Adela logró ver que Cecilio era introducido en un Peugeot amarillo que después supo que era el auto que utilizaban para los secuestros. 
Adela relató que pudo ver en el SIDE a su hermano una sola vez “No se por qué nos permitieron verlo, que habrá pasado. Había mucha gente a nuestro alrededor. Yo lo hice sentar en mis rodillas para besarlo como hacía siempre. Fue muy poquito tiempo.” De ese día, también recuerda a Garbi tirado en un sofá jugando con una manopla de bronce, de las que se usaban para golpear.  También estaba Musa Azar.
A diferencia de su mamá, Adela logró ver a Cecilio una vez más. Un día que iba al SIDE a entregar ropa limpia, vio a su hermano dentro de un auto Valiant rodeado de policías. Adela intuyó que se dirigirían al Juzgado Federal que funcionaba en Buenos Aires y se decidió a seguirlo. Conmovida, relató la última vez que vio a Cecilio  “En la entrada encontré a un compañero de la secundaria que trabajaba en la Federal. Le dije que mi hermano acababa de entrar, que me dejara verlo pero me dijo que no podía. Igual me quedé esperando hasta que apareció mi hermano y me hizo seña de que no me acercara. Nos miramos y nos sonreímos. Estaba de pelo largo, demacrado, ésa fue la última vez que vi a Cecilio”, dijo profundamente emocionada.
Adela también relató que en una de las bolsas de ropa sucia que llevaban para lavar esos primero días en que Cecilio estaba secuestrado en SIDE, los represores les devolvían un paquete con ropa de su hermano. En una de esas entregas aparece la camisa de Chala Dichiara, que había desaparecido el mismo día que Cecilio. “Como yo era amiga de su esposa, Mechi, conocía la camisa. Hablé por teléfono con ella que estaba embarazada y vino con los padres de Chala. Entonces reconocieron la camisa. Es decir que Chala también estaba ahí”.
Sobre la muerte de Cecilio, Adela relató que se comentaba sobre un tiroteo en el Side. “Yo digo “no puede ser Cecilio” porque teóricamente ya había sido trasladado a la cárcel.” Al otro día vinieron y se llevaron a su padre a la morgue, sin decirle nada y sin permitirle que lo acompañara nadie. Era para reconocer el cuerpo de Cecilio. Adela recuerda que su padre les había dicho que lo que había visto no lo podía contar. Lo habían llevado a la morgue del hospital independencia, en pleno calor, sin refrigeración y ya hacía 2 días que Cecilio estaba muerto.
Adela contó que Cecilio no tuvo sepelio, les entregaron el cajón cerrado y sólo les permitieron seguir una carroza custodiadas en todo momento por policías. “Lo llevaron al cementerio de La Piedad. “Después, cuando lo trasladamos a La Banda, al monumento de los Burgarelli, nos iban siguiendo autos particulares” dijo Adela y contó cómo un grupo de hombres se escondía detrás los monumentos en el cementerio y espiaban todo.
Un personaje del Side, Juan Bustamante, ejercía una especie de vigilancia sobre ella. Ella relata que una vez en invierno se le acercó con un montgomery azul y le mostró un arma que tenía en una cartuchera cruzada en el pecho”. Adela fue llevada en dos oportunidades al Side. Musa Azar la amenazó diciendo “a vos te dejamos libre, en la calle, como señuelo y si cualquier persona hace contacto con vos, vienes y nos avisas. Si no te pongo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional”.
“Uno piensa, imagina lo que le están haciend0 a tu ser querido pero esto es peor de lo que uno puede haberse llegado a imaginar. Nunca nos hubiésemos imaginado el extremo de crueldad al que fue sometido”, aseveró Adela

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